Desde la Antigüedad la felación, estimulación bucal del pene, era una práctica apreciadísima. Las gaditanas y fenicias tenían fama de ser consumadas especialistas en la materia. Había prostíbulos dedicados exclusivamente a las felaciones. Sus practicantes se llamaban felatrices y muchas de ellas eran tan expertas, que su nombre corría de un sitio a otro como el de los artistas o los políticos, y hasta se les erigían estatuas.
En el Egipto antiguo, donde existían mujeres especializadas en esta técnica eran reconocidas por usar pintura en los labios. Según la historia, algunas mujeres egipcias, no siempre prostitutas, estaban especializadas en la felación, o sexo oral. Cleopatra fue una de las más famosas felatrices del Mundo Antiguo, pues se tiene entendido que complació oralmente a más de un millar de soldados de la guardia.