Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número de acepciones de una simple palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada, que hace referencia a los atributos masculinos, “cojones”.
Si va acompañada de un número, tiene significados distintos según el número utilizado.
Así “uno” significa caro (me costó un cojón), “dos” significa valentía (tiene dos cojones), “tres” significa desprecio (me importa tres cojones), un número grande y par significa dificultad extrema (me costó mil pares de cojones).